jueves, 7 de abril de 2011

Técnicas de motivación

Tuve el gran privilegio de servir como misionero de la Iglesia de Jesucristo durante dos años en Ecuador.  Durante este tiempo, nuestra labor era visitar a las personas en sus hogares, y compartir un poco acerca del Evangelio de Jesucristo.

Era muy especial ver como estas personas que uno apenas y conocía confiaban tanto en uno, y era sorprendente ver cómo nos confiaban a mi compañero y a mí, que éramos jóvenes de 20 años, loas situaciones de su familia, de su trabajo y de sus sentimientos.  Era una responsabilidad bien grande, ya que ellos esperaban que uno pudiera darles un consejo que los animara y que lo pudieran aplicar para solucionar las situaciones que atravesaban.

Recuerdo una vez en especial que conocimos a una madre, que vivía sola con sus cuatro hijos.  Ellos habían atravesado muchas dificultades últimamente; habían perdido su hogar en un incendio, a la madre se le estaba dificultando mucho obtener trabajo y sus hijos mayores se estaban involucrado en drogas.  Eso la tenía a ella muy deprimida, y muchas veces pensaba en qué podía hacer para no sufrir más.  Mi compañero y yo al principio no sabíamos cómo ayudarle, o que decir; sin embargo, nos dimos cuenta que al escucharle íbamos entendiendo mejor su situación y la manera en que le podríamos ayudar.  Algo pequeño que hicimos fue la empatía, el ponernos en su posición e imaginar como querríamos que nos ayudaran estando en su posición.

Aún así lo que nosotros podíamos hacer era poco; pero fue muy reconfortante para ella saber que había alguien que le estaba escuchando y que estaba pendiente de cómo se resolvía su situación.  A fin de cuentas hubieron muchas mas personas involucradas en ayudarle a esta madre, y lo que hicimos mi compañero y yo fue poco más que estar ahí para ella, pero creo que el dar motivación es ayudar a las personas a creer que algo es posible, que vale la pena superar la situación actual en la que se vive.

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