Considero dos características especialmente útiles: La vigilancia del propio comportamiento y la escrupulosidad. A la hora de resolver un problema se debe llegar al punto donde se tienen que negociar las partes que van a corresponder a cada persona en la resolución del mismo. Si las demás personas tienen la percepción de que uno es una persona confiable y que cumple su palabra, eso lo pone a uno en una situación de poder negociar con mayor facilidad con los demás y poder alcanzar sus intereses más fácilmente.
Por supuesto, cuando se ofrece la palabra de uno a otra persona, ahi es donde entra en juego la escrupulosidad, para cumplir lo que se ha prometido.
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